Por estos días se me ha ocurrido un magnífico negocio. Creo firmemente que el éxito económico, radica en la innovación, la manipulación de la ignorancia y la codicia, más que en el conocimiento y la sabiduría. Por esta razón queridos socios, los he reunido para que entre todos movamos las influencias, hagamos lobbys y preparemos los sobornos que convertirán nuestra empresa en una máquina de dinero. Hace más o menos seis meses soñé con un autoclave de dos puertas, una por donde entra el material preparado y debidamente envuelto y otra por donde sale esterilizado una vez cumplidos los tiempos y presiones. Todo el trabajo lo hará la máquina que dejará caer en un reservorio especial los paquetes listos para transportar al quirófano. Mientras esto decía, con el señalador laser apuntaba a las partes claves de la diapositiva que mostraba la maqueta de la nueva máquina. Esto no se le ocurrido a nadie y ya inicie los trámites de la patente, dijo con una sonrisa de satisfacción, pero tengan paciencia, continuó, que ya les explico como me he craneado este negocio. Mientras sale la patente, que ya está paga, Ingrid se encarga de comprar editores de 3 o 4 revistas indexadas de las que patrocinamos con publicidad de nuestras diferentes líneas de producción, para que escriban y publiquen trabajos que concluyan como estos nuevos equipos permiten disminuir el promedio de infecciones del sitio operatorio en cirugías limpias y limpias contaminadas a menos del 1,5%. Para entonces habremos regalado dos equipos a hospitales de los que somos proveedores exclusivos, donde supuestamente se han realizado los trabajos. Una vez cumplida esta fase, presentamos los estudios al ministerio de protección social, para convencerlos de la necesidad de modificar la norma que reglamenta las centrales de esterilización y así lograr en pocos años que todos los hospitales del país se provean de nuestro producto estrella. Uriel tomó un respiro como esperando que los asistentes a la junta de socios salieran de su perplejidad. Miró de soslayo a Álvaro, el genio para las componendas, magister en manipulación y doctorado en trapacerías, y pudo ver como los ojos le riclaban en el lloro emotivo que todos sabían que aparecía cuando una maturranga se comenzaba a armar entre sus sienes. En ese instante y antes que Uriel retomara el aliento, después de su discurso, el paisa pasó un poco de agua, se puso de pié y casi ordenó. Javier, vos conseguís un senador con buena labia para que inicie un debate en la comisión cuarta donde se cuestione la actual seguridad de las centrales de esterilización en los centros hospitalarios de país; te comprás tres o cuatro médicos de escritorio y se los facilitás para comenzar a ambientar el negocito, mientras que Diego y yo trabajamos a los estólidos del ministerio. A esos hijueputas no les vamos a gastar ni un peso, no se lo merecen por ignorantes y corbatudos, quien los manda a ser tan guevones? Hagamoslo de esa manera Uriel, y te juro que en menos de lo que canta un gallo tenemos la nueva norma y chico asegurado! No hablemos más dijo imperativo Uriel. Mañana mismo doy la orden a los ingenieros para que preparen los cambios en la planta para la producción de unas cinco mil unidades de cada volumen y que vayan trabajando en la formación de los instaladores y en la fabricación de los accesorios. Frotándose las manos sentenció: este es el inicio, la mayor producción la daremos cuando los vecinos queden convencidos de la bondad del método. Allá es más fácil, recuerda que los funcionarios de ellos tienen la cabeza hecha al vacío como los bombillos, están engreídos por sus recursos primarios y no entienden de los menesteres del desarrollo. Mientras terminaba la frase se le escapó una mueca peyorativa de esas que rayan entre la perversión y la paranoia. Se gratificaba con el gesto. Secretario, que no se escape del acta ninguna de las tareas asignadas.
Jorge, quien se había mantenido atento y en silencio, pidió la palabra. El hombre era ceremonioso igual que su voz de artista de radionovela de los cincuentas, pero también era claro y decidido en la escogencia de sus opciones. Hasta hace ocho años en esta empresa nunca habíamos necesitado de marrullerías y nos vanagloriábamos de la actitud ética de todas nuestras determinaciones. Mientras hablaba dirigió la mirada hacia la cabecera de la mesa donde Uriel, Álvaro y Javier cuchicheaban como barraganas desocupadas con gestos de fastidio. Más que una mirada fue un latigazo de castigo y advertencia, una censura que sólo él podía permitirse en aquel lugar por la licencia que le otorgaba su historia personal y profesional, sobria y juiciosa. Si bien he tolerado algunas picardías, esto me parece fuera de proporciones. Le dio espacio al silencio y volvió. Mientras pertenezca a esta sociedad, ese tipo de tretas no tendrán cabida; el aporte económico que el grupo de la montaña hizo en aquellos momentos de insolvencia, no los autoriza a convertir a nuestra querida empresa en un cartel de la industria médica. Reconozco que la idea de Uriel es innovadora y confieso que me llama la atención, por tanto propongo que en lugar de utilizar la trampa que se ha ofrecido, promovamos un estudio epidemiológica y estadísticamente bien proyectado para realizarlo en las dos instalaciones hospitalarias donde vamos a regalar las primeras máquinas, estandarizando la capacidad de los cirujanos, las normas de transporte y preparación previa de los materiales , el uso de antibióticos profilácticos, los cuidados postoperatorios, en fin todos los factores que puedan incidir en las infecciones hospitalarias; si los resultados dan la razón a la utilidad del nuevo artefacto no habrá necesidad de convencer ni de comprar a nadie, y mucho menos correr el riesgo que los congresistas se enteren de la patraña y todos pidan la plata en las cantidades que los tienen acostumbrados. Vos si sos guevón, gritó Álvaro. Esa pendejada que proponés se tira al menos 5 años y puede demostrar que la innovación no es necesaria, el invento de Uriel queda en nada y nosotros sin esa platica, no mijito esto lo arreglamos yá por votación, y punto. Todos acataron la voz de Álvaro, pero en un último esfuerzo, ese que da la inocencia de los buenos hombres, Jorge se levantó y a manera de despedida, chantajeando con su prestigio dijo: poseo el 16,7% de las acciones de esta sociedad y antes de perder mi dignidad y buen nombre, me compran o me venden, mintió. Cañaba pretendiendo que ninguno de los socios supiera que allí reposaba toda su fortuna. Su hijo único había huido hacia Australia después de la muerte de su madre y se rumoraba que vivía en la zona desértica, sin que nadie conociera domicilio ni oficio definido del joven asceta. Adiós viejo querido, fueron sus últimas palabras antes de abordar. Había renunciado a todo.
Álvaro dijo algo al oído de Javier y trató de parecer condescendiente. Bueno socio, no es para tanto, perdoná mi vehemencia, vos sabés que todos estamos ilíquidos por el problema internacional y no podemos comprarte. Sugiero que estudiemos más a fondo tu propuesta y de pronto resulta que tenés la razón. Entre murmullos de descontento la asamblea aceptó y se disolvió la reunión.
Han pasado cinco años desde la noche que al calor de una hermosa chimenea y el dulzor de un Merlot argentino, mi amigo Jorge, casi mi hermano, me contaba indignado esta historia. No lo vi más. El avión que debía llevarlo hasta Atlanta para seguir su viaje a Australia, con el ánimo de encontrar a su hijo, explotó apenas decolaba. Todavía no se sabe si fue un atentado o un desperfecto de una turbina lo que causó el siniestro. Mientras sigue la investigación, Autoclaves Ltda. se ha convertido en la empresa líder para la esterilización médica. Los aparatos de doble puerta y los insumos relacionados se venden a montones, con la protección de la propiedad intelectual, de forma exclusiva para todo el mundo. Las acciones de Jorge no han sido reclamadas por nadie. Yo estoy llorando a mi amigo en este largo viaje a Sidney.
sin palabras hacia la parte de lo real...y con respecto a lo prosado, pienso que se trata de un claro espejo de esa mentalidad para la cual todo, se juzga en términos de utilidad inmediata y que por consiguiente no respeta de a mucho la vida misma. Triste pero cierto; tirste pero muy bien escrito.
ResponderEliminarDe acuerdo. Esta es nuestra realidad triste de participantes o victimas de esa manipulacion. Esta es una de las muchas historias que existen..que me dicen de los fármacos baratos que salen del mercado siendo buenos, pero inexplicablemente comienzana a parecer otros mejores y mas caros..
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