domingo, 12 de diciembre de 2010

PODEMOS SER LIBRES?

La pregunta fundamental del hombre pasa por la finalidad de la vida. El encargo, objetivo o propósito, son conceptos que hacen rondas periódicas en diversos momentos de la existencia, en algunos genera preocupación mientras otros sienten curiosidad. Los primeros, casi siempre los más arrogantes, se suponen enviados de los dioses para cumplir una misión, ungidos por la voluntad divina para adquirir derechos y capacidades que permitan la consecución de las metas para las que fueron bendecidos. Descubro en ellos un fuerte olor a paranoia y un narcisismo irredimible. Imagino “al creador del universo” escogiendo criaturas para gratificar sus deseos y manipulaciones. Sentirse escogido debe generar una sensación de poder que excluye a los dispares mientras eleva el propio espíritu a la condición de elegido. Yo lo veo distinto, si eres elegido ya eres esclavo como los animales, especialistas que tienen negado el acceso a otras opciones. Los segundos presumen de exploradores, van por ahí llenando el cuerpo y los pensamientos de todas las cosas, cambian de rumbo sin motivos aparentes, no obedecen a rutas definidas sin autoproclamaciones ni pretensiones hasta cuando los ata un sentimiento, entonces se debilitan y ceden al agobio de lo cotidiano y de sus apetencias, definen para sí profesiones u oficios que los llevan por otra vía a asumir un destino. Así las cosas, te imponen las cadenas o te encadenas a placer.
Está plenamente demostrado que hasta los gestos están sometidos al gobierno del genoma, al igual que el fenotipo, las tendencias y casi todo lo que nos caracteriza incluyendo las formas de envejecimiento, el espectro de nuestros enfermedades e inmunidades, en fin, casi todo es una fatalidad que traemos en ese equipaje subcelular, esa biología determinante que comprime las posibilidades. La resultante de este bagaje bioquímico expuesto ante un medio específico y unas circunstancias particulares es una banda estrecha donde se va articulando el espectro de la conducta, de allí surge el carácter y se configura el personaje. He aquí otra cadena cuyos eslabones están hechos de creencias, principios, afectos y apetencias aprendidas.
¿Es posible la libertad humana, el libre albedrío de los cristianos el espíritu libre de los optimistas? Veamos, somos gregarios que necesitamos de pequeñas y grandes sociedades donde tienen que existir reglas y patrones de conducta que proceden del devenir histórico de las comunidades y de la hostilidad del medio en el que interactúan razón suficiente para que nuestras elecciones estén fatalmente condicionadas. La libertad implica una soledad imposible, incompatible con la vida humana que hace a los monjes y ascetas unos narcisos, profetas de un desapego arrogante. Los instintos que gratifican y permiten la existencia en lo individual son expresiones de combinaciones de bases púricas y pirimidínicas con aminoácidos, materia pura imprescindible. No hay gobierno mental posible, cuando mucho una modulación conductual cuya capacidad depende, o mejor, es permitida por las mismas sustancias o sus reacciones estructurales y relacionales. Hasta la locura “liberadora” no deja de ser una fantasía porque ella también está inscrita allí, en ese código que te domina y sólo permite un pequeño juego; alarga la cadena cuando penetras en el grupo neuronal donde explota la cordura.
Otro caso de posible libertad sería el sociópata pero no, es apenas una ilusión del que mira desde afuera. Aquel hombre consciente de lo que hace pero superado por una compulsión a violar las reglas sociales, es más esclavo porque obedece a impulsos sobre los que no tiene control. Un ejemplo bien logrado está en la dramática interpretación de Jack Nicholson en la película “Atrapado sin salida” estrenada en 1975.
Si bien estamos atrapados si salida en el código genético con que nos dotó el azar, hay otros condicionantes de la discutida libertad como son el lugar de nacimiento, los padres, los grupos sociales y económicos, la educación e instrucción, amigos, centros educativos, religión, alimentación, días lluviosos, oscuros o brillantes, LH, estrógenos, testosterona, profesión, arte u oficio; estos y muchísimos más son factores que influyen en nuestra capacidad de elegir sin que podamos tener conciencia de ello. Vienen después las leyes, reglamentos, pasaportes, visas, fanatismos y todo el andamiaje social al que tenemos que adaptarnos o desaparecer. No fumes, no bebas, no pises el césped, no comas esto o lo otro, no trabajes tanto, no trabajes poco, no te entregues a las pasiones y una innumerable colección de prohibiciones entre las que incluso está la de morir cuando quieras y como quieras.
¿Que nos queda diferente a adaptarnos forzadamente? Tal vez los ratos de ensoñación cuando la imaginación llena el pensamiento, vaga y nos cuenta historias no vivibles, vuela y nos transforma a voluntad. Dichosos aquellos que disponen a consciencia de estos momentos y pobres aquellos que no se dan cuenta o los que recurren a sustancias para lograrlo. De otro lado están los que mueren voluntariamente, los que disponen soberanamente de sus vidas sin la presión de los sufrimientos ni del dolor; esos, creo que son  mucho menos porque no podemos tener certeza de los motivos reales de tamaña empresa. Acepto pues, que no hay verdadera libertad, que es una bella palabra, inspiradora de loables propósitos, y un sueño inalcanzable pero siempre deseable.

sábado, 20 de noviembre de 2010

MIRANDO AQUÍ Y ALLÁ

1. Los grandes hombres tienen una identidad borrosa, a diferencia de los populares que son fácilmente reconocibles. 

2. Todos los hombres son iguales… ¡Que gran caricatura!

3. Hay dos instituciones que nunca podrán ser completamente veraces y honestas: el comercio y la democracia.


 4. La máxima obra del pensamiento enfermo de los resentidos, es el castigo o el premio divino.

5. La masa humana es muy rentable desde el punto de vista energético. Basta una arenga para que desbaraten su mundo.

 6. Si observamos detenidamente nuestros sentimientos podemos ver que después de un tiempo lo que verdaderamente amamos es la historia del amor. Del apego a esa historia dependen los grados de persistencia y hace posibles nuevos amores, historias nuevas, que giran alrededor. Esto sólo se percibe claramente en soledad, el bullicio y el fragor de la cotidianidad no dan espacio ni tiempo suficiente para mirar hacia adentro.
                          

7. Portamos la misma mezcla de genes que nuestros hermanos, lo que nos hace más familia que con nuestros propios hijos. Con ellos compartimos los primeros años de vida que son los que nos generan las nostalgias de la madurez. Las pequeñas aventuras, las primeras culpas, amores, solidaridades, luchas de poder, todo está en un recuerdo compartido que nos hace conocernos y aceptarnos casi plenamente. El afecto la cercanía en el tiempo  y el instinto protector de la especie domina la relación con los hijos; los recuerdos, los genes y la lejanía del tiempo la de los hermanos.

domingo, 31 de octubre de 2010

EL CASTIGO DE LA CARNE



Jamás le vi una asimetría en los pliegues de la camisa perfectamente encajada, la línea del pantalón parecía de estatua y los zapatos perfectamente lustrados sin exagerar brillo. Lucía cabellos engominados peinados  hacia un lado, con raya nítida y recta, que no eran capaces de mover ni las brisas de diciembre. Había optado por una vida con sentido, entregando sus pensamientos a Dios, para distraer la mente de aquellos acosos por lo absurdo de existir que lo torturaron tiempo atrás, desde entonces se detuvo en lo concreto, sobrevivía sin sobresaltos y la providencia lo premió con una preciosa mujer madre de una más hermosa hija.
El clima  comenzaba a cambiar y el bochorno de mitad de año, encontraba alivio con un ambiente menos húmedo, y la llegada de los frescos vientos del norte. Ese domingo como todos, Antonio salió  de casa totalmente vestido de blanco para asistir a la misa de seis de la tarde; Zoyla, su mujer, prefirió quedarse en casa manifestando al marido una impertinente jaqueca que requería mucho silencio y nada de luz mientras los medicamentos hacían su efecto. Los oficios religiosos iniciaron con la activa y devota participación de Antonio que leyó el evangelio y llevó la batuta en los cánticos de alabanza con voz fuerte y convencida, un tanto altisonante. Eran momentos de éxtasis, su espíritu parecía estar en franca conexión con  esas dimensiones inalcanzables a los sentidos, la expresión de su rostro y los gestos de entusiasmo se proyectaban a la feligresía contagiando el recinto de santidad y comunión con los deseos del Altísimo. Pasada la eucaristía, la brisa comenzó a filtrarse por los perfiles oblicuamente dispuestos en las ventanas laterales de la capilla, produciendo un suave silbido que anunciaba la lluvia. Antonio oteaba desde las gradas del altar, con mansa severidad en la mirada, a los muchachos apostados en la puerta de la iglesia  que practicaban poses para impresionar a las chicas a la salida. De un momento a otro se desató el aguacero. Fue un chaparrón de chorros fuertes pero de apenas escasos minutos y se convirtió rápidamente en una llovizna que amenazaba para toda lo noche. Al, podéis ir en paz del cura Castro, los asistentes desfilaron hacia la puerta principal y la chicas aprovecharon para enviar recados a sus novios furtivos, con miradas de ojos entornados y movimientos disimuladamente libidinosos en los labios. Todo parecía un calco que semanalmente se ponía en escena y lo único que cambiaba era el vestuario y el tiempo. Los Gutiérrez abordaron su viejo Studebaker 54 y partieron en dirección al mismo restaurante chino donde cenaban los cuatro con un Lon Fong Far y cuatro lumpias con salsa agridulce; los Mercado se refugiaron bajo el toldillo de la heladería de Adela y cada uno repitió el cono de su sabor preferido; los Peña, en su portentoso Ford 60 blanco, al que bautizaron “el Palomo” salieron rumbo a la playa hasta el tenderete multicolor donde compraban la carne a la llanera de todos los domingos, y así cada familia y cada quien se acomodaba en su propia e inalterable rutina. Ese día sólo Antonio quebró su costumbre de pasar a la casa cural para conversar con el Padre. Lo hacían sobre temas como las estrategias que deberían asumirse para aplacar el cada día más evidente libertinaje de los jóvenes del barrio que se manifestaba principalmente en la altura de la falda de las muchachas, u otras cosas como las brigadas médicas para los vecinos de los barrios pobres y la organización del dispensario de medicamentos donados por los estudiantes de medicina y los visitadores médicos. Eran cortas veladas al calor de ron blanco con coco, que el Cura envasaba en botellas ámbar de vino de consagrar, dejándole caer unas cuantas gotas de colorante purpura, para usarlo durante la consagración; decía en secreto a su amigo  que  el sacrificio debía hacerse con los productos locales y que si Jesús hubiera nacido por estas tierras la última cena hubiera sido con ron o aguardiente. En lo que si no era tan chauvinista, y en lo que compartía gusto con Antonio era en la música de fondo de sus conversatorios, siempre amenizados por Chopin, Haydn o Debussy, sobre todo este último de quien repetían con inusitada frecuencia sus Arabesque, Clair de Lune y Le petit Berger. Pensando en la jaqueca de su mujer se despidió del sacerdote, no sin antes prometerle que le enviaría una arepa de huevo de las de Juanita, la gorda y encantadora negra que hacía las delicias de los amantes de las frituras en un garaje desocupado que los Méndez le facilitaban a cambio de que Zabaleta, su marido, les hiciera el jardín cada domingo. Efectivamente llegó a la fritanga compró lo prometido a su amigo y solicitó a Juanita que lo enviara con su nieto, para él pidió dos arepas y dos carimañolas de carne, que eran las preferidas de su esposa y bajo las cada vez más escasas y menudas gotas sin abrir el paraguas y haciendo pequeños sorbos con las que lograban escurrir hasta sus labios, caminó hasta la casa que se hallaba tan oscura que le causó una ligera intimidación, recordó la jaqueca de Zoyla y se tranquilizó, esculcó con dificultad en sus bolsillos y no pudo evitar el tintineo de las llave al caer sobre el piso de la terraza, puso a un lado el paraguas cerrado y asegurando la bolsa de fritos en su mano izquierda, tomó las llaves y al abrir la puerta, algo lo empujó haciéndolo trastabillar sobre la humedad del borde de la terraza hasta caer sentado en la hierba mojada; el bólido tenía la figura de un hombre joven que con el torso desnudo y la camisa en su derecha daba vuelta a la esquina como una exhalación; alcanzó a pensar por un instante en los daños que pudiese haber causado el presunto ladrón e intentó reponerse  rápidamente consiguiendo  sólo resbalar y de nuevo caer, esta vez hacia adelante, apenas pudo salvar los fritos manteniendo la mano en alto como exhibiendo un trofeo, en ese instante  se hizo la luz  y apareció Zoyla, pálida, contraída con los cabellos en desorden, cubierta por una bata de baño;  trató de auxiliar a su marido tomándolo por los codos de manera que al agacharse y hacer el esfuerzo se desató el nudo de la bata y Antonio pudo ver las todavía firmes carnes de su esposa en desnudez absoluta con la humedad en sus entrepiernas que delataba un apresurado aseo luego de la batalla erótica. No supo que decir ni que sentir, era como si estuviera en el espacio, sin historia ni futuro. Cuenta un taxista que aquella noche condujo a un hombre de las características reseñadas hasta el muelle de los Pegasos donde, mientras tomaba un refresco, pudo observar que hablaba con el que parecía ser el capitán de una de las barquetonas que viajan hacia el Chocó.

sábado, 2 de octubre de 2010

LA NORMA

Por estos días se me ha ocurrido un magnífico negocio. Creo firmemente que el éxito económico, radica en la innovación, la manipulación de la ignorancia y la codicia, más que en el conocimiento y la sabiduría. Por esta razón queridos socios, los he reunido para que entre todos movamos las influencias, hagamos lobbys y preparemos los sobornos que convertirán nuestra empresa en una máquina de dinero. Hace más o menos seis meses soñé con un autoclave de dos puertas, una por donde entra el material preparado y debidamente envuelto y otra por donde sale esterilizado una vez cumplidos los tiempos y presiones. Todo el trabajo lo hará la máquina que dejará caer en un reservorio especial los paquetes listos para transportar al quirófano. Mientras esto decía, con el señalador laser apuntaba a las partes claves de la diapositiva que mostraba la maqueta de la nueva máquina. Esto no se le ocurrido a nadie y ya inicie los trámites de la patente, dijo con una sonrisa de satisfacción, pero tengan paciencia, continuó, que ya les explico como me he craneado este negocio. Mientras sale la patente, que ya está paga, Ingrid se encarga de comprar editores de 3 o 4 revistas indexadas de las que patrocinamos con publicidad de nuestras diferentes líneas de producción, para que escriban y publiquen trabajos que concluyan como estos nuevos equipos permiten disminuir el promedio de infecciones del sitio operatorio en cirugías limpias y limpias contaminadas a menos del 1,5%. Para entonces habremos regalado dos equipos a hospitales de los que somos proveedores exclusivos, donde supuestamente se han realizado los trabajos. Una vez cumplida esta fase, presentamos los estudios al ministerio de protección social, para convencerlos de la necesidad de modificar la norma que reglamenta las centrales de esterilización y así lograr en pocos años que todos los hospitales del país se provean de nuestro producto estrella. Uriel tomó un respiro como esperando que los asistentes a la junta de socios salieran de su perplejidad. Miró de soslayo a Álvaro, el genio para las componendas, magister en manipulación y doctorado en trapacerías, y pudo ver como los ojos le riclaban en el lloro emotivo que todos sabían que aparecía cuando una maturranga se comenzaba a armar entre sus sienes. En ese instante y antes que Uriel retomara el aliento, después de su discurso, el paisa pasó un poco de agua, se puso de pié y casi ordenó. Javier, vos conseguís un senador con buena labia para que inicie un debate en la comisión cuarta donde se cuestione la actual seguridad de las centrales de esterilización en los centros hospitalarios de país; te comprás tres o cuatro médicos de escritorio y se los facilitás para comenzar a ambientar el negocito, mientras que Diego y yo trabajamos a los estólidos del ministerio. A esos hijueputas no les vamos a gastar ni un peso, no se lo merecen por ignorantes y corbatudos, quien los manda a ser tan guevones? Hagamoslo de esa manera Uriel, y te juro que en menos de lo que canta un gallo tenemos la nueva norma y chico asegurado! No hablemos más dijo imperativo Uriel. Mañana mismo doy la orden a los ingenieros para que preparen los cambios en la planta para la producción de unas cinco mil unidades de cada volumen y que vayan trabajando en la formación de los instaladores y en la fabricación de los accesorios. Frotándose las manos sentenció: este es el inicio, la mayor producción la daremos cuando los vecinos queden convencidos de la bondad del método. Allá es más fácil, recuerda que los funcionarios de ellos tienen la cabeza hecha al vacío como los bombillos, están engreídos por sus recursos primarios y no entienden de los menesteres del desarrollo. Mientras terminaba la frase se le escapó una mueca peyorativa de esas que rayan entre la perversión y la paranoia. Se gratificaba con el gesto. Secretario, que no se escape del acta ninguna de las tareas asignadas.
Jorge, quien se había mantenido atento y en silencio, pidió la palabra. El hombre era ceremonioso igual que su voz de artista de radionovela de los cincuentas, pero también era claro y decidido en la escogencia de sus opciones. Hasta hace ocho años en esta empresa nunca habíamos necesitado de marrullerías y nos vanagloriábamos de la actitud ética de todas nuestras determinaciones. Mientras hablaba dirigió la mirada hacia la cabecera de la mesa donde Uriel, Álvaro y Javier cuchicheaban como barraganas desocupadas con gestos de fastidio. Más que una mirada fue un latigazo de castigo y advertencia, una censura que sólo él podía permitirse en aquel lugar por la licencia que le otorgaba su historia personal y profesional, sobria y juiciosa. Si bien he tolerado algunas picardías, esto me parece fuera de proporciones. Le dio espacio al silencio y volvió. Mientras pertenezca a esta sociedad, ese tipo de tretas no tendrán cabida; el aporte económico que el grupo de la montaña hizo en aquellos momentos de insolvencia, no los autoriza a convertir a nuestra querida empresa en un cartel de la industria médica. Reconozco que la idea de Uriel es innovadora y confieso que me llama la atención, por tanto propongo que en lugar de utilizar la trampa que se ha ofrecido, promovamos un estudio epidemiológica y estadísticamente bien proyectado para realizarlo en las dos instalaciones hospitalarias donde vamos a regalar las primeras máquinas, estandarizando la capacidad de los cirujanos, las normas de transporte y preparación previa de los materiales , el uso de antibióticos profilácticos, los cuidados postoperatorios, en fin todos los factores que puedan incidir en las infecciones hospitalarias; si los resultados dan la razón a la utilidad del nuevo artefacto no habrá necesidad de convencer ni de comprar a nadie, y mucho menos correr el riesgo que los congresistas se enteren de la patraña y todos pidan la plata en las cantidades que los tienen acostumbrados. Vos si sos guevón, gritó Álvaro. Esa pendejada que proponés se tira al menos 5 años y puede demostrar que la innovación no es necesaria, el invento de Uriel queda en nada y nosotros sin esa platica, no mijito esto lo arreglamos yá por votación, y punto. Todos acataron la voz de Álvaro, pero en un último esfuerzo, ese que da la inocencia de los buenos hombres, Jorge se levantó y a manera de despedida, chantajeando con su prestigio dijo: poseo el 16,7% de las acciones de esta sociedad y antes de perder mi dignidad y buen nombre, me compran o me venden, mintió. Cañaba pretendiendo que ninguno de los socios supiera que allí reposaba toda su fortuna. Su hijo único había huido hacia Australia después de la muerte de su madre y se rumoraba que vivía en la zona desértica, sin que nadie conociera domicilio ni oficio definido del joven asceta. Adiós viejo querido, fueron sus últimas palabras antes de abordar. Había renunciado a todo.
Álvaro dijo algo al oído de Javier y trató de parecer condescendiente. Bueno socio, no es para tanto, perdoná mi vehemencia, vos sabés que todos estamos ilíquidos por el problema internacional y no podemos comprarte. Sugiero que estudiemos más a fondo tu propuesta y de pronto resulta que tenés la razón. Entre murmullos de descontento la asamblea aceptó y se disolvió la reunión.
Han pasado cinco años desde la noche que al calor de una hermosa chimenea y el dulzor de un Merlot argentino, mi amigo Jorge, casi mi hermano, me contaba indignado esta historia. No lo vi más. El avión que debía llevarlo hasta Atlanta para seguir su viaje a Australia, con el ánimo de encontrar a su hijo, explotó apenas decolaba. Todavía no se sabe si fue un atentado o un desperfecto de una turbina lo que causó el siniestro. Mientras sigue la investigación, Autoclaves Ltda. se ha convertido en la empresa líder para la esterilización médica. Los aparatos de doble puerta y los insumos relacionados se venden a montones, con la protección de la propiedad intelectual, de forma exclusiva para todo el mundo. Las acciones de Jorge no han sido reclamadas por nadie. Yo estoy llorando a mi amigo en este largo viaje a Sidney.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

PENSAMIENTOS

Muchos adoran lo que no han podido ser y gimen en secreto por no serlo entonces viven en hipocresía, que es la absurda dificultad que se imponen los humanos para simular un agrado inexistente o para esconder un odio villano.

II
Mujer, me declaro incapaz de entenderte, por eso te amo.

III
Que afortunado soy al saber que los demás no son como yo.

IV
En la posesión y en el dominio hallamos una saciedad que remeda a la felicidad, puedo ver que esta acaba cuando termina la lucha.

V
INTELIGENCIA EMOCIONAL, titulo concedido con astucia a la mediocridad para justificarla, simplemente se trata de una aspiración de la simpatía.

VI
Cuando logré conocer lo que pasó conmigo antes de la existencia, le perdí el respeto a la muerte.
VII
Las transformaciones de la energía inventaron el tiempo. La quietud infinita es imposible.

VIII
El bien y el mal, el premio y el castigo constituyen la mayor de las hipocresías. Por eso son el cimiento de todas las ideologías.

IX
¿Cuántas mentiras necesita decirse un hombre para apuntalar su soberbia?
X
La costumbre de dormir de noche es discriminatoria con los insomnes, a quienes no les queda otro remedio que aprender a disfrutar su soledad.

XI
Los sacerdotes y muchos filósofos poseen la máxima de las pretensiones al imponerle teorías al vivir. ¿Cuánto le ha costado a la humanidad la construcción de estas leyendas?

XII
Ni el miedo que generó las finalidades y los sentidos de la vida, es absoluto. La imaginación no me alcanza para visualizar el grado manía colectiva que lo permitió.

XIII
Cuando encuentro personas convencidas de su trascendencia me doy cuenta que no sólo el avestruz esconde la cabeza.

XIV
Todos los sentidos se excitan ante el hacer. Creando se disfruta la mayor sensualidad y en ningún momento se siente más la vida. Infortunadamente la mayoría de los hombres aman la copia y se convencen a si mismos que la clave se halla en el estilo, y allí permanecen y perecen. ¡Ellos se lo pierden!

XV
La eternidad es repetición constante y necesaria, por tanto debe ser muy aburrida. La amenaza permanente de la muerte es la que nos hace volar y darle intensidad a la vida.

XVI
El poder se amamanta de la falta de valor de los demás.

XVII
De todos los talentos, el menos explotado por el hombre es la inteligencia.

XVIII
La hipocresía es el más común de los vicios.

XIX
¡Que gesto tan hermoso tuvo la naturaleza cuando inventó a la mujer!

XX
¿Cómo calificar el sabor de la alegría, si desconocemos el de la tristeza?

martes, 7 de septiembre de 2010

Pensando la vida: EL SUICIDIO DE LA IGUANA

Por las tardes me podía quedar horas contemplando el mar; mentiras, a cualquier hora. Aquella tarde fue especial. Era diciembre y había mar de leva, las olas grandes y veloces golpeaban con saña y sin tregua, inflamadas con el poder de la naturaleza, la pared de los patios que osaron dar la espalda a poseidón. Castigaban con empeño una tras otra, los montones de rocas amarillas que sin ingenio ni ciencia alardeaban de muro de contención. Ese día solo podían verse gracias a la espuma que tardaba un poco más en sus criptas hasta que las burbujas delataban su ahogo. La escena se antojaba violenta, asesina, al punto que ni los cachacos camioneros de marbella, conocidos por su arrojo ignorante, se hubieran atrevido a desafiar la bravura del caribe aquella tarde. Las ramas del almendro que tanto alivio prestaron a la muchachada durante la canícula regalándoles el cobijo necesario para imaginar los contenidos de los bikinis, ahora se mecían sumisas a merced los alisios, inclinándose sin dignidad ante los crespos enloquecidos de ese mar de nuestra historia. De repente, de una de ellas algo saltó, cayó fuerte, e imaginé el grito de un planazo de remo sobre las aguas. El ronco bramido del oleaje no admitía competencia. Seguí con éxito al pequeño saurio que hacía rato había olvidado sus verde y exhibía un gris sucio, arrugado por los años de sol y de luchas eróticas tal vez, sugeridas por la ausencia de varios, quizá muchos de los dientes de su peine dorsal. Nadaba con terquedad a contrapelo, y su enjundia luchaba con la corriente que amenazaba partir el animal por la mitad zarandeando su cabeza y cola en direcciones opuestas. El resto de la escena desapareció hasta cuando la vieja iguana se perdió en la orgía de vientos, olas y espumas. Apenas entonces comprendí que el reptil no quería vivir, nunca nadó hacia la playa, alguna pena le había robado el instinto y escogió morir con la misma ferocidad que el mar que la engulló.

Kikillo Rodriguez: LA ESPERANZA

Kikillo Rodriguez: LA ESPERANZA: "Querer dar alcance a lo imposible o acomodar la historia a las circunstancias del presente, son motivos frecuentes de una angustia insupera..."

Kikillo Rodriguez: LA ESPERANZA

Kikillo Rodriguez: LA ESPERANZA: "Querer dar alcance a lo imposible o acomodar la historia a las circunstancias del presente, son motivos frecuentes de una angustia insupera..."

Kikillo Rodriguez: LA MANIPULACIÓN DE LA ESPECIE

Kikillo Rodriguez: LA MANIPULACIÓN DE LA ESPECIE: "Porque, ¿sabes? El cuerpo nunca olvida, como el mar y la tierra no olvidan que una vez fueron uno. Sàndor Màrai Considero a La Mujer Jus..."

Kikillo Rodriguez: FRACASO DE LA INSTITUCIÓN O DEL HOMBRE

Kikillo Rodriguez: FRACASO DE LA INSTITUCIÓN O DEL HOMBRE: "Llenar el espíritu es una necesidad y un placer que impone altísimas dosis de fantasías y de sueños; abonos de escasez agobiante en una soci..."

viernes, 3 de septiembre de 2010

PENSAMIENTOS

                                                                                              I



La profundidad de la reflexión es directamente proporcional a la distancia de los hechos. Se necesita una mirada tranquila sobre los recuerdos, sin la neblina de los apuros y sin el agobio de la realidad. Los recuerdos van maquillando los hechos, enfatizando lo gratificante y sometiendo lo demás al olvido que nos permite vivir con menos vergüenzas.


                                                                                              II
Los amantes dicen muchas tonterías, pero su máxima estupidez consiste en ponerle cota al amor de los demás. “Nadie te podrá amar más que yo”. Además de presumidos pretenden cercenar la capacidad de que otro amante despierte en ella lo que él despertó en su tiempo.


                                                                                             III
La autoestima muy elevada puede verse vulgar, pedante, liviana o ignorante en los jóvenes; pero en un viejo sólo demuestra que no aprendió nada de la vida.


                                                                                             IV
Las rutinas requieren muy poco trabajo mental y el cerebro se acostumbra a la vagancia, se engorda, destila grasa, pierde la sutileza.
En el principio de su vida, grandes pensadores han propuesto ideas originales, luego se empecinan en la misma línea de trabajo y terminan diciendo tonterías que algunos periodistas convierten en grandezas. Hay que saber ver el final de los ciclos. Así como los aires nuevos, proyectos diferentes obsequian al espíritu con oxigeno puro. Hay que dejar que otros construyan sobre lo inconcluso.

                                                                                              V
He visto con frecuencia que cuando alguien vislumbra una conducta como admirable o valiente en otros y se siente incapaz de imitarla o superarla, opta por ridiculizarla
                                                                                              VI
Repetirse durante toda la vida - la maldición de la mayoría - reduce el espíritu a la tranquilidad propia de las almas mustias, de los espíritus débiles.
                                                                                              VII
Cuando alguien se pregunta por la causa de sus males es porque no quiere saber la respuesta verdadera.

                                                                                              VIII
El rito de los sepelios me parece difícil de sostener racionalmente. El cadáver, sepultado o no, ya no es la persona amada o conocida; entonces, ¿porqué rendir honores a sus despojos? Confundimos los recuerdos con los objetos que se asocian a ellos. ¿No sería mejor hacer los honores a los hermosos recuerdos que representan los mejores momentos, y disponer higiénicamente de los cuerpos muertos?
Es definitivo. Ordeno la cremación de mi cadáver, ahora que puedo.
                                                                                               IX
Es inevitable que el tiempo pase cuenta de cobro a los cuerpos, y aunque es también inevitable pagarlas, lo mejor es asumir el costo sin lamentos inútiles e indignos. De cualquier manera nos vamos muriendo por cuotas, como si quisiéramos acostumbrarnos poco a poco a la desaparición. Por eso la muerte de los viejos que vivieron a plenitud, puede llegar a convertirse casi en una caricia. Por el contrario la muerte de los jóvenes, y más si es repentina, siempre parecerá absurda.
                                                                                                X
Cualquier fe no es más que un producto del miedo.

LIBERTAD

Siempre me ha costado la certeza del camino apropiado y conocido, llevo en los ojos la neblina de las cumbres que distorsiona y hace incierta la visión, aún así insisto en la búsqueda, la imprecisión me impulsa, es un surtidor de placer que me seduce. Lo exacto ya está, no necesita del hombre, no tiene grises, duerme en la eternidad imperturbable, no se reinventa ni se esculpe, es inmaterial, pura idea utilizable pero inmodificable. Me expatrío de ese territorio con la voluntad ardiente, la imaginación catalizada por la turbidez que en la mirada tienen los ojos de la vida, cuando develan paso a paso el destino, acariciando cada momento los diferentes ropajes de las cosas.

A través de otros ojos no es posible ver el mundo propio, sólo sirven para cimiento los recuerdos de lo vivido. Las historias escuchadas son apenas decorados prescindibles que dan color y brillo prestado, que se ha de trocar muchas veces en el tiempo.
Cuando haces, una pasión excitante te cubre porque partir de la incertidumbre cargado de deseos, hacia la construcción de nuevos caminos, contiene potencia y fuego puro. Eso no se siente en la posesión, los tesoros son más un fardo, incómodo y pesado, que inmoviliza y reduce los espacios. Prefiero perder de vista el valor de los objetos, ya tomé de ellos lo mejor: la lucha por alcanzarlos. No forman parte de mí, ni voy con ellos a lugar alguno, apenas sirven de herramienta para seguir explorando la vida que quiero ir bebiendo.
No me gustan las corbatas porque atrapan el cuello, semejan cadenas de esclavos en fila, vestidos igual y resignados a su pena. La compostura y la rigidez me fastidian, amo lo informal que me permite aleaciones desconocidas, investigar por fuera de la senda, pensar y ser distinto para en verdad poder contar, como se siente el fresco viento de la libertad.